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Vuelos rasantes (en el nombre de la abuela):

(Breve cuento inspirado en el evento del 7 de mayo )


- Sabrás de las cosas más sencillas de la vida, pero también de sus secretos más ocultos.
- Sufrirás los horrores más temibles, pero alcanzaras los cielos más altos.
- Conocerás los peores hombres, pero también al mas justo y bondadoso de todos, y de El, recibirás tu merecido regalo - así dicen que su abuela sentencio el nacimiento de Carlos, pero el jamas conoció a su abuela, que murió poco tiempo después en un instituto psiquiátrico, acusada de demencia y marginada por propios y extraños, por otra parte aquella anécdota solo llego a sus oídos un par de veces y casi en secreto, de su abuela y sus decires en la casa de su niñez prácticamente no se hablaba, y con el tiempo Carlos comenzaba a sospechar que aquella extraña profecía nunca había sucedido, o no era para el, o mas bien era un pronostico equivocado, que solo se había cumplido en parte.
Pero Carlos si conoció algunos de los horrores más temibles, siguiendo una tradición familiar, muy de joven se enrolo en la Fuerza aérea de su país, sin tener la mas mínima sospecha que pocos años después participaría desde las alturas de una violenta y confusa guerra, tan despareja como incomprensible, al menos para el, que jamas penso que su única pasión se convertiría en su peor pesadilla.

Sin saber bien porque Carlos dejo su espíritu en esa guerra, convirtiéndose en un héroe para su país, inventor de los vuelos rasantes, que dejaban al poderoso enemigo en inferioridad de condiciones, y le permitían llevar alimentos y medicinas detrás de la líneas enemigas,donde sus propios hermanos estaban siendo abandonados a su suerte, tal fue su arrojo que el apodo de vuelo rasante quedo como sinónimo de su nombre.

Pero su valentía y heroísmo no pudieron con las fuerzas de la historia, el pequeño país del sur pronto sucumbió ante los imperios, del mismo modo que sus creencias se derribaron ante lo trágico y desconcertante de una realidad que se le imponía con mas fuerza cada día, cual era el sentido de una guerra? ; Cómo es posible que una noble vocación se transformara en un sentimiento de culpa y rechazo por lo que alguna vez había querido?, por todas esas cosas al volver de la guerra decidió abandonar todo, refugiándose en su dolor, en su familia, y en su única pasión, ahora simplemente convertida en un ítem para la búsqueda de algún nuevo trabajo.

A pesar de los años transcurridos todas estas cuestiones se le presentaban cada tanto, y mientras ese día la imagen y las palabras de su abuela le resonaban como nunca; la voz de su jefe lo volvió a la rutina, - Carlos,- le grito de la oficina,- un trabajito para el sábado, hay que llevar unos fotógrafos para hacer unas tomas aéreas, es aquí cerquita, un par de horas y volves, llévate a mi hijo y cuando creas conveniente le das el control del avión, ya esta preparado, podes hacerte unos vuelos rasantes!!!- le dijo con cierta sorna, sabiendo de la fama de buen piloto de su mejor empleado, Carlos solo asintió con la cabeza, pensando en la ignorancia y avaricia de su patrón, siempre preocupado por los mangos;- que podrá saber un tipo así lo que significa estar en una guerra ?, lo poco que se gana y lo mucho que se pierde, pero que podría decirle, si su propio país guardo esa tragedia bajo la alfombra, y muchos de sus amigos ya no estaban para compartir esos sentimientos.

Pasado el mediodía ultimaron los detalles, todo estaba bien, el tiempo se presento inmejorable, mucho sol, pocas nubes y escaso viento anunciaban un trabajo tranquilo y rápido, antes de subirse al avión Carlos miro de frente al sol como nunca lo hacia, presintiendo en su interior que este no seria un vuelo mas.
Los dos fotógrafos en el asiento trasero y el hijo del patrón a su lado eran toda la tripulación del pequeño pájaro, como le gustaba llamarlo, sensible a sus manos la nave corrió unos metros antes de levantarse suavemente y enfilar su nariz hacia el oeste.

Al aproximarse al lugar sobre el cual darían varias rondas Carlos comenzó a sentirse mas aliviado, y mientras piloteaba de memoria empezó a fijar su atención en unas extrañas formas que emergían entre los arboles del pequeño bosque, estas formas casi desconocidas para el le produjeron al poco tiempo una rara sensación en todo su cuerpo, sintió calor en su corazón, que irradiaba hacia alrededor, generando un vórtice hacia el interior de si mismo, al tiempo que su mente se iluminaba; sin perder el control experimento una suave alegría, y al instante un recuerdo perdido impacto fuertemente todo su ser, no hacia muchos días, recordó, había soñado con su abuela, y en ese sueño unas extrañas formas parecían entregarle algo que había estado perdido, - es hora de volver para la recarga de combustible -, le dijo a su copiloto, - podes seguir ?,me duele un poco la vista – mintió compasivamente.

“....... En algún momento del día o de la noche, aspira una bocanada de aire e imagina que llevas ese aire a tu corazón. Entonces, pide con fuerza por ti y por tus seres más queridos. Pide con fuerza para alejarte de todo aquello que te trae contradicción; pide porque tu vida tenga unidad. No destines mucho tiempo a esta breve oración, a este breve pedido, porque bastará con que interrumpas un instante lo que va sucediendo en tu vida para que en el contacto con tu interior se despejen tus sentimientos y tus ideas”... . . .

El hombre hablaba con la certeza de los siglos a cuestas, con alegría, seguridad, pero por sobre todo, con una profunda compasión, sabiéndose humilde portador de un Mensaje que era al mismo tiempo atemporal, profundo y trascendente, frente suyo miles de personas lo escuchaban con los ojos suaves y el corazón abierto, sabiéndose receptores de un Mensaje que daba alivio, alegría y esperanza.

Unos metros detrás de la multitud, a la sombra de un pequeño árbol de jóvenes frutas, con los ojos enjuagados en nuevas y cálidas lagrimas, Carlos sintió la presencia de su abuela a quien creía que nunca había conocido, y con el corazón herido de las mil batallas ya curado, recibió del Hombre su merecido regalo.
Edgardo-Bahía Blanca- Argentina

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